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UNA VOZ QUE LLEGA PARA QUEDARSE
Barcelonés
de origen andaluz, el músico y cantante Luis Lorite inicia su trayectoria
a principios de los noventa empezando a sobresalir en los principales
locales de los circuitos mal llamados alternativos de Barcelona, Madrid,
etcétera. A partir de ahí combina su trabajo artístico y sus colaboraciones
en campañas de solidaridad con diversas actividades, no siempre relacionadas
con los escenarios.
Tras llamar la atención por sus cualidades
para hacer canciones y textos y por una voz cuyo color, timbre y
expresividad no es en absoluto común dentro de la, comúnmente denominada
como “canción de autor”, su carrera da un vuelco. Ello le lleva a
compartir escenarios con artistas de la talla de Marina Rosell, Vicente
Feliú –uno de los máximos exponentes de la Nueva Trova Cubana- y, más
tarde, con Ismael Serrano y J. A Labordeta, entre otros.
Después, tras las repercusiones de sus
conciertos por toda España y principalmente de sus actuaciones en las
ediciones de los años 2000 y 2001 de la Festa de la Diversitat de
SOS Racisme de Barcelona, donde canta en los escenarios principales ante
mil personas, recibe elogios de autores como Víctor Manuel, que le anima a
continuar luchando para hacerse un hueco en el mundo de la canción.
A continuación, en el 2002 saca al mercado
Canciones desde el otro lado (PICAP), algo que supone otro
giro en su carrera y que el cedé recibe una muy buena acogida por parte
del público y sobre todo de la crítica especializada. A partir de ese
momento es invitado a participar de forma habitual en programas de radio y
televisión en Catalunya y del resto del país. Sus temas Rumba del
extranjero y Flor en Primavera pasa a sonar en las
cadenas principales.
Tras la edición del disco –presentado en
el prestigioso ciclo de cantautores “Barna-Sants”, Luis Lorite entra en la
gira Artistas en ruta de la Asociación de Intérpretes y
Ejecutantes, presentando su trabajo en Madrid (Suristán), Bilbao, San
Sebastián, Zaragoza, L’Hospitalet (Auditorio Barradas), etc., siendo
invitado a tocar en teatros, salas y auditorios de todo el país.
Los pasados días 22 y 23 de mayo del 2002
sube otro peldaño en su lenta pero imparable carrera artística cuando
acompaña como invitado a la cantante norteamericana Jewel en su
gira española en la sala Riviera de Madrid y Razzmatazz de
Barcelona, con una calurosa acogida de un público que, en buena medida,
aún no conocía su propuesta.
En
la actualidad está trabajando en los temas de su próximo
disco, que ya están grabados en forma de maqueta: Maqueta de
sueños 2005.
Este año volvió a ser invitado a participar en la Xª
edición del festival Barnasnts con gran éxito de público
y crítica.
La música de Luis Lorite recoge un amplio
abanico de registros que van desde la balada hasta la rumba pasando por
el bolero, el chachachá y la canción melódica. Llega incluso a hacer
algunos guiños al flamenco conformando con ello un estilo directo,
fresco, original y profundamente personal que lo aleja de cualquier
referente anterior. Además de su estilo y de su voz, en el trabajo de Luis
Lorite destacan sus textos en los que, con lucidez, ternura e ironía,
aborda un abanico de temas que llegan al corazón del público con una
facilidad difícil de explicar.
Ello, junto a su capacidad de conmover
y de transmitir emociones cantando, que es la piedra de toque de cualquier
arte -y la música en esto no se distingue de cualquier otra actividad
artística- hace que la idea de que Luis Lorite es una voz que llega para
quedarse no sea tan sólo una frase bonita. En lo que han coincidido el
público y la crítica es que Luis Lorite, además de presente, tiene futuro.
Y mucho.
Luis F. Zaurin (La
Vanguardia)
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